MATEMÁTICAS
MANIPULATIVAS
Y SU
METODOLOGÍA
La
metodología se basa en el conjunto de criterios y decisiones que organizan, de
forma global, la acción didáctica en el aula: papel que juegan los
alumnos y maestros, utilización de medios y recursos, tipos de actividades,
organización de los tiempos y espacios, agrupamientos, secuenciación y tipos de
tareas…
Del
mismo modo, la metodología se fundamenta en los principios básicos y pedagógicos
que se encuentran en la LOMCE: Actividad y participación, motivación, aprendizaje
significativo, globalización, atención a la diversidad, aprendizaje por
descubrimiento, interdisciplinariedad, gradualidad y progresión. Por tanto, la
metodología que se utiliza en el aula favorece la participación del alumnado y
el trabajo colaborativo para que de esta manera el alumno construya su propio
conocimiento basándose en sus conocimientos previos. Es activa y participativa,
siempre basada en las características de los alumnos, dependiendo de sus
edades, de su modo de aprender, sus intereses y motivaciones.
Se parte de la idea de que el niño evoluciona de manera
integral, es decir, va experimentando un desarrollo tanto a nivel cognitivo,
como socio-afectivo y psicomotriz, y que los logros que se alcanzan en cada uno
de estos ámbitos inciden de manera directa sobre el desarrollo del lenguaje y
viceversa. El lenguaje verbal se compone de cuatro grandes habilidades:
escribir, hablar, escuchar y leer. Leer es, por tanto, una trayectoria
evolutiva que integra diferentes procesos, habilidades y destrezas que deben
adquirirse poco a poco.
Siempre se tiene en cuenta los conocimientos previos de los
alumnos. Hay que tener una previsión de las dificultades que puede encontrarse
los alumnos y el profesor: errores frecuentes, contenidos de mayor complejidad,
pautas generales de actuación.
Las matemáticas se trabajan de forma manipulativa con
diferentes recursos del aula, del centro (Departamento de Matemáticas) y los de
elaboración propia. El cálculo mental se trabaja dos sesiones a la semana (martes
y jueves), y a partir del segundo trimestre, se participa en el Concurso
Escolar de Cálculo Mental del centro. Del mismo modo, se trabajan actividades y
retos que facilitan el aprendizaje cooperativo (alumnos y expertos). El trabajo diario se realiza sobre el cuaderno tamaño A4 con
hoja cuadriculada.
Los alumnos tienen que acostumbrarse a que, incluso cuando
realizan ejercicios muy simples, presenten y expliquen sus respuestas y sus
razonamientos oralmente y por escrito. La competencia matemática se adquiere
mediante el dominio combinado del cálculo aritmético, de las formas geométricas, de las distintas formas de
medida y del uso del razonamiento. Por este motivo, se llevan a cabo dos
estrategias para trabajar en esta área:
·
Aprendizaje partiendo de la manipulación: utiliza la manipulación
de distintos materiales para llegar a la abstracción de un contenido desde lo concreto.
·
Aprendizaje cooperativo: El aprendizaje
cooperativo es “el empleo didáctico de grupos reducidos en los que
los alumnos trabajan juntos para maximizar su propio aprendizaje y el de los
demás” (Johnson y col., 1999, p.5).
Poner en práctica el aprendizaje cooperativo supone la
implantación y perfeccionamiento progresivo, sostenida en unos elementos básicos
que son: agrupamientos heterogéneos, igualdad de oportunidades para el éxito,
interdependencia positiva, responsabilidad individual, interacción promotora
cara a cara, procesamiento interindividual de la información,
utilización de destrezas cooperativas y la evaluación grupal.
En mi opinión, se deben diseñar las clases para favorecer que el alumno ponga en marcha las estrategias necesarias para que cada uno de estos procesos o elementos se desarrolle de forma adecuada. De esta forma el alumno además de aprender significativamente adquirirá unas estrategias que le permitirán aprender de forma eficaz cumpliendo con la doble finalidad: aprender y aprender a aprender.
El aprendizaje cooperativo consigue aumentar la variedad y
la riqueza de experiencias ayudando a los alumnos a desarrollar mayores
habilidades intelectuales y mejorar su capacidad de expresión y comprensión
verbal, favorece la confrontación de punto de vista diferentes, que derivan en
conflictos de tipo cognitivo que conducen a la reestructuración de
aprendizajes, a través
de la búsqueda de nuevas soluciones y la
asimilación de perspectivas diferentes a las propias.
También
promueve el intercambio dialógico, que se traduce en que las producciones de
los alumnos sean más ricas y estén más conseguidas, ya que se basan en
propuestas y soluciones de sujetos con experiencias y conocimientos distintos.
Permite la adecuación de los contenidos al nivel de los estudiantes y
contribuye al desarrollo de un pensamiento crítico.
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