jueves, 18 de mayo de 2017

Semana del 15 al 19 de mayo


LA DIDÁCTICA, ¿CIENCIA O MAGIA? 

Hoy en día, a mi parecer, está muy presente en nuestras aulas el aprendizaje mecanicista como he podido observar en las aulas de 5º y 6º de mi centro de prácticas, donde la adquisición de nuevos conocimientos se promueve a través de procedimientos y prácticas repetitivas concediendo poca importancia al proceso que esto conlleva y centrándose sólo en el fruto final de la actividad. Esto es lo que se denomina como “mentalidad mágica” la cual pasa del golpe de una causa a un efecto.

Desde mi punto de vista, el papel del profesor en estas aulas se reduce en desarrollar buenos hábitos en los alumnos y en dictar ejercicios estructurales basados en la memorización y repetición. En consecuencia, los alumnos no muestran ningún aprendizaje efectivo pues su papel es bastante pasivo, respondiendo únicamente a los estímulos ofrecidos.

De esta forma, el profesor se convierte en el mago y los alumnos en espectadores que nunca llegarán a conocer el proceso o “truco” que ha realizado el profesor o “mago” para llegar al resultado final.

Así pues, este es uno de los graves errores que ha estado presente en el sistema educativo y que sigue hoy vigente, sin tener en cuenta la evolución de la sociedad y sus necesidades.

No obstante, podemos visualizar una serie de teorías que han ido evolucionando hasta el llamado constructivismo. El cual ofrece un sistema de  enseñanza totalmente opuesto al anterior donde el aprendizaje de los alumnos es efectivo y donde se produce ese proceso de “desmagificación”, el cual consiste en eliminar la mentalidad mágica, de la que anteriormente hablábamos, en la explicación de los hechos.

En oposición al aprendizaje mecanicista nos topamos con el constructivismo apoyado en el aprendizaje significativo, que es aquel que defiende un aprendizaje en el que los alumnos construyen su propio conocimiento. En este punto, el profesor se convierte en un guía y orientador que ofrece herramientas a sus alumnos para que elaboren sus propios conocimientos para resolver una solución problemática.

Así pues, de todas las teorías la preferible sería el constructivismo donde el proceso de enseñanza se percibe y se lleva a cabo como un proceso dinámico, participativo e interactivo del sujeto, donde este relaciona la información nueva con la que ya posee, reajustando y reconstruyendo ambas informaciones en este proceso. Es cierto que, este tipo de aprendizaje está floreciendo en nuestras aulas como es en el caso de mi tutora la cual aboga por un aula basada en el aprendizaje constructivista.

En mi opinión, todos los docentes tenemos que estar al día de las exigencias del mundo globalizado en el que nos encontramos, y a su vez tenemos que saber dar respuesta a las mismas innovando, mejorando y buscando nuevas formas de hacerlo atendiendo a las características de cada alumnado para así alcanzar una educación de calidad. Sin embargo, no nos podemos quedar fijos en una teoría, sino tener en cuenta todos los aspectos positivos y negativos que nos ayuden a formular nuevas teorías que mejoren las anteriores y que vayan respondiendo a las necesidades que va demandando la sociedad.

 

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