sábado, 22 de abril de 2017

Semana del 18 al 21 de abril


¿POR QUÉ EL JUEGO ES IMPORTANTE?

El juego constituye un elemento básico en la vida de un niño, que además de divertido resulta necesario para su desarrollo. Pero, ¿por qué es importante y qué les aporta?
En primer lugar, el juego es el modo en el que los niños interactúan con la realidad, siempre partiendo del interés y sabiendo que no van a ser juzgados o calificados por lo que hagan. A su vez, el niño necesita jugar porque esa es su forma de interactuar con una realidad que le desborda.
Por otro lado, es una forma de expresión libre, que parte del interés y la motivación, de manera que el niño se implica de una forma personal convirtiéndose así en una actividad significativa (el niño construye el conocimiento en las primeras etapas de la vida en base a su experiencia y el juego es el modo más básico de experimentación y al que más tiempo dedica). Piaget nos dice que la primera etapa por la que pasa el niño en su desarrollo es la sensorio-motora; el movimiento y la experimentación se convierten en el principal vehículo para el desarrollo de la inteligencia, y qué mejor manera que desarrollar dichas habilidades a través del juego. De este modo, como decíamos anteriormente el juego nos permite construir conocimiento.

En segundo lugar, el juego nos ayuda a estrechar los vínculos afectivos, entre ellos la amistad. El amigo es un compañero de juego con quien es divertido jugar y con el que se comparte el gusto por una misma actividad lúdica.
 
Por otro lado, para Brunner a través del juego se aprenden las habilidades sociales que nos permiten desarrollar el lenguaje.  El niño antes de aprender a hablar aprende a utilizar el lenguaje en su relación cotidiana con el mundo, y los primeros juegos como gestos o nanas, es donde va a poder empezar a desarrollar el lenguaje gracias al estímulo del adulto.
 
En tercer lugar, analizamos el papel del adulto en el juego. Los adultos incluidos algunos educadores tendemos a considerar secundario el juego frente a otras actividades “propiamente educativas”.
 
Por otro lado, los adultos utilizamos el juego para “castigar” o “extinguir” conductas que queremos potenciar en ellos. Pues la espontaneidad y la intensidad con la que los niños se sumergen en el juego es tal que, privarles de él o permitirles participar, equivale a la manipulación de refuerzos para los adultos. Así pues, padres y educadores utilizan como castigo “quedarse sin jugar”, ya sea sin un objeto o actividad determinada –“te castigo sin balón”- o  ya durante un determinado periodo de tiempo –un recreo-. Por la misma razón se utiliza la promesa de acceso a un juego particular, o de un tiempo libre extra, como meta o incentivo que sostenga un determinado esfuerzo en otro tipo de tarea para la que el niño está mucho menos motivado.
 
Como anteriormente he señalado, el juego es un camino natural y universal que estimula el desarrollo de las capacidades intelectuales y psicomotoras, proporciona al niño experiencias que le enseñan a vivir en sociedad, a conocer sus posibilidades y limitaciones a crecer y madurar. Así pues, el juego es el principal medio de aprendizaje en la primera infancia, en este sentido es imprescindible destacar la importancia del juego como actividad propia de la Educación Infantil. Pero ¿y en la Educación Primaria? ¿Cómo podemos enlazar el paso de la Educación Infantil a la Educación Primaria?

Como ya sabemos, una vez que se produce el paso de Infantil a Primaria, el papel que tenía el juego en la primera etapa se va perdiendo hasta quedar prácticamente extinguido en la práctica educativa. Para ello, es necesario romper la aparente oposición entre juego y trabajo, que considera este último asociado al esfuerzo para aprender, y el juego como diversión ociosa. También depende de nosotros mismos el cambio, pues para cambiar el sistema hay que empezar por uno mismo.
 
Así pues, el juego en Educación Primaria no es bueno ni malo, todo depende de cómo lo utilicemos y qué objetivos queramos llegar a alcanzar. De este modo, para introducir el juego es nuestras aulas podemos utilizar una serie de metodologías tales como la caza del tesoro o las webquest que son actividades didácticas guiadas o juegos colectivos, cooperativos, competitivos o libres en función de la finalidad que queremos conseguir. Así mismo, el profesor va a ser una parte muy importante del juego, de ahí que va a tener que ser creativo, pues él va a proyectar y representar un modo de jugar. Además, es él quien va a tener que crear una atmósfera motivante y divertida en el juego, e incluso para que los niños se sientan más atraídos por el juego él puede ser un participante más. Todo ello es llevarlo a la práctica y valorar los resultados.
 
Otra forma de tratar el juego es relacionarlo con los deberes. En mi aula he tenido la oportunidad de presenciar la motivación que tienen los niños de realizar ellos mismos deberes como un juego que la profesora no ha mandado. De esta forma, el maestro motiva al alumno y no le obliga a hacer deberes sino solo muestra los “deberes o juegos” que han hecho los alumnos en su casa para practicar las matemáticas y les refuerza positivamente ante el resto de la clase. Esto provoca en los alumnos el deseo de realizar tarea en casa planteándolo como un juego en el que se divierten y aprenden.
 
Por último, es imprescindible concienciar a los padres sobre la importancia del juego y la relevancia que tiene ir a jugar al parque así como la importancia de jugar con los niños. Para ello, se pueden realizar algunos cursos formativos que motiven a los padres a jugar con sus hijos y que les informen de los diferentes tipos de juegos que pueden llevar a la práctica para incidir en un tipo de juego u otro según las características que presente el niño. Un ejemplo de ello, son los juegos que se llevan a cabo para los niños con dislexia, tales como el juego del veo-veo, el juego de las palabras encadenadas, el rompecabezas y muchos más juegos con los que los niños pueden practicar en casa con sus padres y a su vez pueden ayudar a mejorar la dislexia.
 
En conclusión, el juego es un instrumento transcendente de aprendizaje de y para la vida y por ello, es un importante instrumento de educación, y para obtener un máximo rendimiento de su potencial educativo, será necesaria una intervención didáctica consciente y reflexiva.
 
 

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