EVALUACIÓN
CONTINUA
Como motivo del final del 2º Trimestre y entrega de notas
voy a reflexionar acerca de la evaluación continua que lleva a cabo mi tutora y
por consiguiente, de sus inconvenientes y ventajas.
Con carácter previo a la implementación de un sistema de
evaluación continua, es preciso examinar las principales consecuencias que
puede provocar en relación con los estudiantes así como para los propios
docentes. Tales consecuencias no son siempre positivas, pues en algunos casos
se producen algunas de carácter negativo como veremos a continuación.
Por un lado, la evaluación continua apuesta por un
seguimiento más personalizado del progreso del estudiante lo que desemboca en
un aprendizaje significativo, que permite ir adquiriendo poco a poco los
objetivos a los que se quiere llegar relacionando la información nueva con la
que ya se posee.
Otra ventaja que encontramos es la repartición racional de
la carga de trabajo a diferencia de la evaluación final donde las horas de
trabajo se concentran en los días previos del examen.
A su vez, aumenta la motivación del estudiante, lo cual
repercute en el grado de consecución de los objetivos y finalmente, en la
superación de la asignatura.
Así mismo, la evaluación continua se convierte en un método
para afrontar el problema del abandono en una asignatura. Como consecuencia se
reduce el número de suspensos y aumenta la asistencia a la clase presencial, lo
que desemboca en una participación más activa del estudiante.
Por último, aumenta la interacción entre docente y
estudiante. El estudiante pregunta más al profesor y necesita una mayor
orientación en el estudio y trabajo, de manera que el profesor también llega a
conocer mejor al estudiante.
Por otro lado, la utilización de este sistema de evaluación
en una asignatura concreta puede provocar ciertas disfunciones en el resto de
las asignaturas que simultáneamente cursan los estudiantes. Es decir, se
produce una confusión respecto a las otras asignaturas con diferente
evaluación, lo que en algunos casos puede llevar al rechazo de otros sistemas
de evaluación como por ejemplo el examen final.
En consecuencia, la implementación del sistema de evaluación
continua debe ser un proceso reflexionado y bien coordinado entre los
diferentes profesores de las asignaturas. Así mismo el profesor que lleve a cabo la evaluación
continua en su asignatura debe promover y motivar a sus compañeros para que
lleven a la práctica dicho sistema. Para terminar con la inseguridad de muchos
profesores que están acomodados al sistema de siempre y aterrados, por
consiguiente, a los cambios.
Otro inconveniente, es el aumento del trabajo del profesor y
su profesionalización, ya que su tarea en este sistema consiste en preparar
actividades, corregir las mismas y administrar los resultados de cada
estudiante.
A su vez, se produce un aumento en la posibilidad de copia o
plagio de las actividades. Para evitar esta situación podemos mandar una tarea
a casa y después trabajarla en clase a modo de debate, trabajando en grupo,
etc.
Por último, ciertos tipos de estudiantes pueden encontrar
dificultades en el seguimiento de este sistema como puede ser el caso de
repetidores y estudiantes que participan en intercambios.
En conclusión, la evaluación continua es uno de los sistemas
de evaluación que ofrece mayores garantías para superar con éxito una
asignatura enfocada por competencias y conseguir un aprendizaje progresivo y de
calidad. Ya que se convierte en una estrategia de evaluación formativa más
orientada al proceso de aprendizaje que a una valoración puntual, donde el
profesor evalúa no solo al final sino a lo largo del curso la asimilación de
conocimientos con un seguimiento personalizado del proceso de aprendizaje de
cada estudiante.


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