sábado, 25 de febrero de 2017

Semana del 20 al 24 de febrero


LOS DEBERES

Según un estudio realizado en la Universidad de Duke (2006), no parece haber correlación entre los deberes y el éxito académico.  No hay ninguna prueba que confirme que los deberes ayuden a cumplir retos educativos a largo plazo como crear individuos con inquietudes por el aprendizaje, creativos y capaces de pensar analíticamente.
Los deberes roban un tiempo que podría dedicarse a algo que contribuya a mejorar la salud global del niño, su bienestar y su desarrollo intelectual. Los niños pequeños y también los adolescentes necesitan mucho tiempo libre para jugar. Ese es su modo de dotar de sentido al mundo que les rodea y el lugar que ocupan en él.

La sobrecarga de deberes puede afectar a la socialización con familiares y amigos, el ejercicio físico, las actividades al aire libre y el sueño. Todos estos elementos son fundamentales para gozar de una infancia y una vida equilibradas.
 
Si se carga a los niños con deberes, ¿con qué motivación van al día siguiente a la escuela?

Para mi tutora los deberes no son importantes ni necesarios. Por ello, no lleva un control estricto sobre la realización de los mismos. Sin embargo, los deberes sí son precisos en casos más especiales tratados como orientación y apoyo para aquellos alumnos que necesitan algún refuerzo especial, ya sean fichas para trabajar la caligrafía, la numeración, los problemas, etc. No obstante, el tiempo en la realización de estas tareas lo autogestionan los propios alumnos, con la única condición de realizar dos o tres fichas por semana.
 En general, los deberes que se mandan son fichas fáciles con un fin didáctico y de entretenimiento (trabalenguas, acertijos, cómics, etc.). Del mismo modo, cada vez que se finaliza un tema, se facilita a los alumnos una ficha de repaso para que la hagan, la estudien y la mantengan en casa como resumen de lo trabajado.

Mi tutora es de la opinión de quienes más aprovechan los deberes son los que menos lo necesitan. Así pues, cada alumno dispone de un cuaderno en el cual realizan deberes de manera voluntaria. Ellos mismos se gestionan el tiempo y la realización de los mismos. De este modo, los propios niños de forma espontánea realizan deberes que ellos mismos se imponen para reforzar lo aprendido en clase. Como elemento motivador, en el tablón del aula hay una tabla de seguimiento de los deberes, en la cual los niños cada vez que realizan una tarea se pintan un cuadrado (amarillo para matemáticas, azul para lengua, verde para science y rojo para inglés). La finalidad de este seguimiento es meramente motivadora, la realización de más tareas no va a suponer más nota, simplemente la satisfacción propia del alumno por haber obtenido más cuadraditos.



En mi opinión, la escuela debería estar sumamente interesada en que los niños jueguen. En esto hay que comprometer también a las familias. A menudo crean para los niños agendas más apretadas que las de los mayores. Los deberes deberían ser una ayuda para los alumnos con alguna necesidad, apoyo o refuerzo, pero estos no son tan capaces de acometerlos, y además en casa a menudo no encuentran ayuda, pues pertenecen a familias de bajo nivel social y cultural. Así, quienes más aprovechan los deberes son los que menos los necesitan.


Por este motivo, me parece interesante el planteamiento de mi tutora acerca de los deberes. Los cuales están considerados como un elemento de refuerzo, didáctico y de entretenimiento donde los alumnos se gestionan su propio tiempo a la hora de realizarlos y al mismo tiempo de forma espontánea realizan sus propios deberes.

Así pues, los deberes deberían plantearse como formación complementaria para aquellos alumnos con alguna necesidad de apoyo o refuerzo y como elemento motivador para que los alumnos aprendan a gestionarse y a adquirir un hábito de estudio. Esto requiere una reforma en el currículum educativo con vistas a una enseñanza más motivadora, práctica y centrada en la adquisición de competencias básicas propias de estos tiempos y una formación del profesorado adecuada en este sentido.

 

CARNAVAL, CARNAVAL!

¡Los carnavales llegan al Obispo Moscoso! Todos los alumnos y profesores nos disfrazamos de medios de comunicación. Los más pequeños nos sorprenden con su disfraz de correos. Después, los de 4 años se pasean con la más alta tecnología convertidos en pequeños iphones. Los de 5 años nos deslumbran disfrazados de televisores.
Pasamos a 1º de Primaria, los cuales se disfrazan de gente famosa y reporteros. Los alumnos de 2º… ¡se convierten en repartidores de periódico! En 3º, aparecen cantidad de redes sociales (twitter, Facebook, Instagram…). Los alumnos de 4º, se disfrazan de intrépidos reporteros. Los de 5º nos deslumbran con sus disfraces hechos de periódico y por último…

Los mayores del cole aparecen de luto debido a la quema de la sardina

En resumen un carnaval ¡de lo más tecnológico! 

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