domingo, 28 de mayo de 2017

Semana del 22 al 26 de mayo

REFLEXIÓN FINAL DEL PRÁCTICUM
Mi impresión inicial se mantiene en mi reflexión final, puesto que todas las personas que trabajan en el centro (equipo directivo, personal docente, personal no docente, familias) me han recibido desde el primer momento con los brazos abiertos y me han hecho sentir como un miembro más de esta comunidad educativa.

Del mismo modo, me han ayudado y proporcionado todo el material y recursos que he requerido en algún momento, tanto para actividades en el aula como documentos para la memoria y el TFG.

Por último, me han ofrecido una agradable estancia durante todo el periodo de prácticas. Favorecida por el buen ambiente entre los miembros del centro y el compromiso educativo del mismo.

La relación con mi tutora de prácticas ha sido y es excelente, ya que llevo trabajando y aprendiendo a su lado durante dos años. A lo largo de este periodo de tiempo, mi tutora me ha enseñado y demostrado la verdadera vocación e implicación que conlleva esta profesión. Gracias a ella, he podido observar y aprender el verdadero funcionamiento de un aula, y la paciencia y compromiso que conlleva educar a personas tan diferentes y con necesidades tan distintas.

Estos dos años de prácticas, me han ayudado a comprender lo duro que resulta ser maestro y la responsabilidad que esta profesión conlleva. No obstante, esta dificultad se ve recompensada por el agradecimiento y el cariño de los niños.

Así mismo, he llegado a la conclusión de que lo se estudia en la universidad dista mucho de la realidad escolar, y que por lo tanto, es necesario un cambio en el planteamiento de las asignaturas que se imparten en esta carrera, así como el acceso a la misma, con la finalidad de que sólo puedan acceder a ella verdaderas personas comprometidas con la educación.

 

jueves, 18 de mayo de 2017

Semana del 15 al 19 de mayo


LA DIDÁCTICA, ¿CIENCIA O MAGIA? 

Hoy en día, a mi parecer, está muy presente en nuestras aulas el aprendizaje mecanicista como he podido observar en las aulas de 5º y 6º de mi centro de prácticas, donde la adquisición de nuevos conocimientos se promueve a través de procedimientos y prácticas repetitivas concediendo poca importancia al proceso que esto conlleva y centrándose sólo en el fruto final de la actividad. Esto es lo que se denomina como “mentalidad mágica” la cual pasa del golpe de una causa a un efecto.

Desde mi punto de vista, el papel del profesor en estas aulas se reduce en desarrollar buenos hábitos en los alumnos y en dictar ejercicios estructurales basados en la memorización y repetición. En consecuencia, los alumnos no muestran ningún aprendizaje efectivo pues su papel es bastante pasivo, respondiendo únicamente a los estímulos ofrecidos.

De esta forma, el profesor se convierte en el mago y los alumnos en espectadores que nunca llegarán a conocer el proceso o “truco” que ha realizado el profesor o “mago” para llegar al resultado final.

Así pues, este es uno de los graves errores que ha estado presente en el sistema educativo y que sigue hoy vigente, sin tener en cuenta la evolución de la sociedad y sus necesidades.

No obstante, podemos visualizar una serie de teorías que han ido evolucionando hasta el llamado constructivismo. El cual ofrece un sistema de  enseñanza totalmente opuesto al anterior donde el aprendizaje de los alumnos es efectivo y donde se produce ese proceso de “desmagificación”, el cual consiste en eliminar la mentalidad mágica, de la que anteriormente hablábamos, en la explicación de los hechos.

En oposición al aprendizaje mecanicista nos topamos con el constructivismo apoyado en el aprendizaje significativo, que es aquel que defiende un aprendizaje en el que los alumnos construyen su propio conocimiento. En este punto, el profesor se convierte en un guía y orientador que ofrece herramientas a sus alumnos para que elaboren sus propios conocimientos para resolver una solución problemática.

Así pues, de todas las teorías la preferible sería el constructivismo donde el proceso de enseñanza se percibe y se lleva a cabo como un proceso dinámico, participativo e interactivo del sujeto, donde este relaciona la información nueva con la que ya posee, reajustando y reconstruyendo ambas informaciones en este proceso. Es cierto que, este tipo de aprendizaje está floreciendo en nuestras aulas como es en el caso de mi tutora la cual aboga por un aula basada en el aprendizaje constructivista.

En mi opinión, todos los docentes tenemos que estar al día de las exigencias del mundo globalizado en el que nos encontramos, y a su vez tenemos que saber dar respuesta a las mismas innovando, mejorando y buscando nuevas formas de hacerlo atendiendo a las características de cada alumnado para así alcanzar una educación de calidad. Sin embargo, no nos podemos quedar fijos en una teoría, sino tener en cuenta todos los aspectos positivos y negativos que nos ayuden a formular nuevas teorías que mejoren las anteriores y que vayan respondiendo a las necesidades que va demandando la sociedad.

 

jueves, 11 de mayo de 2017

Semana del 8 al 12 de mayo


EL BILINGÜISMO

 Durante los últimos años, en la enseñanza del inglés, se ha pasado de primar la importancia de un correcto dominio de las estructuras gramaticales, a la visión actual, en el cual el objetivo más importante es conseguir que los niños sean capaces de usar la lengua extranjera para comunicarse, sin centrarnos solamente en la corrección de sus producciones. Por lo tanto, la comunicación oral toma un lugar primordial en los primeros años de vida, ya que el cerebro de los niños está preparado para absorber y memorizar una nueva lengua y las cuerdas vocales, aún en formación, son capaces de aprender diferentes fonéticas y pronunciaciones.

 En segundo lugar, opino que hay un gran descontrol político y social. Por un lado, es necesario potenciar la educación bilingüe en al ámbito social donde la familia y la sociedad se implique en la enseñanza del idioma. Por ejemplo viajar a otros países, o si hay dificultades económicas ver películas o la televisión en inglés, teatros en inglés, lecturas en inglés, conversaciones con la familia en inglés, etc. De esta forma, podemos ir afianzando poco a poco el idioma.
Por otro lado, es importante la presencia política en este programa. Debido a que los políticos están propiciando una escuela exclusiva dirigida solo a algunos pocos con un alto nivel socioeconómico dejando de lado a niños con ACNEE, niños repetidores, niños de otros países o con un nivel socioeconómico bajo.
Así pues, para terminar con esta segregación, es necesario que el Estado favorezca este programa para todo tipo de alumnado, otorgando ayudas económicas, recursos y apoyos extraescolares para aquellos niños desfavorecidos. De manera que todos puedan adquirir un mismo nivel de manera progresiva y no haya segregación en los centros y aulas.
Por último, no creo que la mejor forma de aprender una lengua extranjera sea a través de la impartición de asignaturas como Ciencias Sociales o Historia de España en inglés. Ya que como anteriormente he comentado, la mejor forma es aprender desde pequeños a través de la comunicación oral y asimilando progresivamente el idioma. La problemática que esta medida supone, a parte del fracaso de la asignatura, es que muchos niños que aprenden conceptos en inglés no los asimilan en español, así pues, no tienen adquirida su lengua materna del todo. De este modo, al igual que en otros países como Alemania establecería la enseñanza vehicular del inglés de otras asignaturas a partir de Educación Secundaria cuando ya se tuviera adquirida la lengua materna y así mismo un alto nivel de inglés.
En conclusión, para que este programa funcionase sería necesario: establecer nuevas políticas que favorezcan una educación inclusiva y de calidad para atender las necesidades de cada uno y sin poner en detrimento a otras materias; favorecer el aprendizaje de la lengua extranjera en las primeras edades beneficiando la comunicación oral; y mejorar la participación de la familia y sociedad en el aprendizaje de la lengua extranjera.

 
 

 

jueves, 4 de mayo de 2017

Semana del 3 al 5 de mayo

EL EFECTO PIGMALIÓN


A lo largo de mis prácticas, he podido observar la práctica del efecto Pigmalión que llevan a cabo los profesores y en especial mi tutora con los alumnos. Sin embargo, a mi parecer este efecto es muy ambiguo, ya que este puede ser tanto negativo como positivo en función de lo que queramos transmitir. Así pues, puede entenderse de varias maneras o admitir distintas interpretaciones y causar, por consiguiente, incertidumbre o confusión.
Por ello hay que tener mucho cuidado en las expectativas y creencias, porque al fin y al cabo todo va a depender de la actitud que muestre el profesor ante sus alumnos.
En esta vertiente aparece el peligro de las etiquetas y su probable aparición en la práctica del “efecto Pigmalión”. Podría parecer que la idea de que no se deben poner etiquetas a los niños está superado. Sin embargo, todavía es frecuente escuchar cómo algunos padres, madres e incluso el profesorado, utiliza “definiciones” para referirse a los niños, expresando verbal y abiertamente estas opiniones aun estando el niño o la niña delante.
Cuando esto se produce, en realidad, le estamos diciendo lo que vemos de él. De este modo, al definirlo no le transmitimos que puede o debe cambiar, sino que él es así. Así pues, las etiquetas se convierten en un juicio de valor que coarta la personalidad al focalizarla en una característica.
Al mismo tiempo las etiquetas positivas, es decir, aquellas que aprueban en demasía algún aspecto, habilidad o conducta del niño, pueden resultar un arma de doble filo, ya que podrían darse situaciones ante las cuales el niño no pudiera responder según las exigencias de esa etiqueta que ha sido designada.
De este modo, el hecho de tener una opinión negativa o positiva de los niños se puede reflejar en la conducta no verbal de los adultos, en nuestro tono de voz, en el número de oportunidades que les damos, etc.
Así que... ¿Cómo podemos evitar la aparición de las etiquetas?
Teniendo en cuenta la influencia del entorno, se debería procurar que este fuera lo más estimulante posible, es decir, trabajar para conocer, potenciar y fomentar al máximo las capacidades del alumnado, así como de cada individualidad. Del mismo modo, creyendo en sus posibilidades de forma sincera, se reflejará de forma inconsciente en la conducta del maestro y por tanto, promoverá la desaparición de las etiquetas.
Por último, es importante destacar el peligro de los refuerzos, ya que estos pueden desembocar en más inconvenientes que ventajas. Cuando el profesor está llevando a cabo el “efecto Pigmalión”, consciente o inconscientemente está dando refuerzos al alumno ya sean positivos o negativos, por lo que está condicionando su conducta para alcanzar la expectativa a la que quiere llegar el profesor.
Por ello, es conveniente utilizar expresiones como “vas bien” mejor que “muy bien”, y del mismo modo, hacerles empatizar con los errores y haciéndoles saber que errar es de humanos pero que siempre se puede mejorar, y por lo tanto animarles a ello.
En conclusión, el “efecto Pigmalión” tanto el positivo como el negativo está presente en nuestras aulas, así como en cualquier otro grupo humano. Así pues, de nosotros depende potenciar un efecto u otro.
 

 
 

viernes, 28 de abril de 2017

Semana del 24 al 28 de abril


RELACIÓN FAMILIA-ESCUELA

Es cierto que la nueva estructura familiar limita en muchas ocasiones su participación en la escuela, la dependencia con el trabajo fuera de casa es cada vez mayor y las preocupaciones familiares son muy diversas, no pudiendo centrar toda la atención que merece la educación de sus pequeños. En este punto, el docente tiene que demostrar su profesionalidad y buscar los medios alternativos que permitan a las familias de sus alumnos formar parte de la escuela.

El conocimiento y la confianza mutua y la unidad de acción común de estos dos colectivos son los verdaderos pilares de la educación. Eliminar las reticencias, fomentar el conocimiento y comprensión mutua, evitar las generalizaciones a todo un colectivo de las posibles conductas inadecuadas de uno de sus miembros, tener el diálogo como primer mecanismo de relación, deben ser objetivos de todos.

¿Y cómo hacerlo posible? Tenemos que promover la participación conjunta en el diseño y ejecución de proyectos y actividades. A su vez, emplear los canales de información mutuos establecidos (reuniones, entrevistas, comunicados…), favorecer la colaboración de los padres para la solución de problemas y fomentar el respeto por las competencias y funciones de cada objetivo.
Así pues, cuando no existe o no se favorece esta relación de unidad y confianza entre el profesorado y los padres, aparecen los problemas. Por ello, es importante que ambos colectivos compartan información y tengan asimilado su rol, pues en ocasiones los profesores se ven atacados por los padres debido a que estos no les gusta la práctica que lleva a cabo el docente. En estos casos, el profesor debe dejar claro su rol y recalcar a los padres la importancia del cumplimiento de los objetivos.
Otra alternativa para abrir las puertas del centro a las familias es la de organizar talleres para padres y madres, organizados desde el equipo directivo de AMPA en horario extraescolar. Los talleres que se pueden impartir pueden ir desde cursos formativos compartidos con los profesores “la escuela puede servir a los padres para su formación como educadores”, talleres para trabajar la emociones y la resolución de conflictos, charlas, conferencias, talleres de música (aprovechando el aula de música del colegio), tertulias literarias, etc.
Por último, existe una preocupación por parte de las familias acerca de las deficiencias y limitaciones del profesorado. Deficiencias relacionadas con la falta de competencias en relación con los nuevos retos de la educación y con la falta de coherencia y continuidad entre la formación inicial y la posterior educación en la profesión.
Los cambios en la educación y en la sociedad plantean nuevas demandas a la profesión docente, peticiones que podemos solucionar contribuyendo a la creación y difusión de nuevos conocimientos en el ámbito de la docencia y la formación del profesorado.
 

La relación existente entre familia y escuela en el C.E.I.P. Obispo Moscoso es notablemente buena, los componentes del AMPA están muy implicados en las actividades del colegio, tanto que han creado una actividad extraescolar dedicada a la ciencia “Diverciencia”. Además, han realizado un teatro ¿Tú nos entiendes?" para todos los cursos del colegio en el que los alumnos han disfrutado viendo a sus padres actuar.



sábado, 22 de abril de 2017

Semana del 18 al 21 de abril


¿POR QUÉ EL JUEGO ES IMPORTANTE?

El juego constituye un elemento básico en la vida de un niño, que además de divertido resulta necesario para su desarrollo. Pero, ¿por qué es importante y qué les aporta?
En primer lugar, el juego es el modo en el que los niños interactúan con la realidad, siempre partiendo del interés y sabiendo que no van a ser juzgados o calificados por lo que hagan. A su vez, el niño necesita jugar porque esa es su forma de interactuar con una realidad que le desborda.
Por otro lado, es una forma de expresión libre, que parte del interés y la motivación, de manera que el niño se implica de una forma personal convirtiéndose así en una actividad significativa (el niño construye el conocimiento en las primeras etapas de la vida en base a su experiencia y el juego es el modo más básico de experimentación y al que más tiempo dedica). Piaget nos dice que la primera etapa por la que pasa el niño en su desarrollo es la sensorio-motora; el movimiento y la experimentación se convierten en el principal vehículo para el desarrollo de la inteligencia, y qué mejor manera que desarrollar dichas habilidades a través del juego. De este modo, como decíamos anteriormente el juego nos permite construir conocimiento.

En segundo lugar, el juego nos ayuda a estrechar los vínculos afectivos, entre ellos la amistad. El amigo es un compañero de juego con quien es divertido jugar y con el que se comparte el gusto por una misma actividad lúdica.
 
Por otro lado, para Brunner a través del juego se aprenden las habilidades sociales que nos permiten desarrollar el lenguaje.  El niño antes de aprender a hablar aprende a utilizar el lenguaje en su relación cotidiana con el mundo, y los primeros juegos como gestos o nanas, es donde va a poder empezar a desarrollar el lenguaje gracias al estímulo del adulto.
 
En tercer lugar, analizamos el papel del adulto en el juego. Los adultos incluidos algunos educadores tendemos a considerar secundario el juego frente a otras actividades “propiamente educativas”.
 
Por otro lado, los adultos utilizamos el juego para “castigar” o “extinguir” conductas que queremos potenciar en ellos. Pues la espontaneidad y la intensidad con la que los niños se sumergen en el juego es tal que, privarles de él o permitirles participar, equivale a la manipulación de refuerzos para los adultos. Así pues, padres y educadores utilizan como castigo “quedarse sin jugar”, ya sea sin un objeto o actividad determinada –“te castigo sin balón”- o  ya durante un determinado periodo de tiempo –un recreo-. Por la misma razón se utiliza la promesa de acceso a un juego particular, o de un tiempo libre extra, como meta o incentivo que sostenga un determinado esfuerzo en otro tipo de tarea para la que el niño está mucho menos motivado.
 
Como anteriormente he señalado, el juego es un camino natural y universal que estimula el desarrollo de las capacidades intelectuales y psicomotoras, proporciona al niño experiencias que le enseñan a vivir en sociedad, a conocer sus posibilidades y limitaciones a crecer y madurar. Así pues, el juego es el principal medio de aprendizaje en la primera infancia, en este sentido es imprescindible destacar la importancia del juego como actividad propia de la Educación Infantil. Pero ¿y en la Educación Primaria? ¿Cómo podemos enlazar el paso de la Educación Infantil a la Educación Primaria?

Como ya sabemos, una vez que se produce el paso de Infantil a Primaria, el papel que tenía el juego en la primera etapa se va perdiendo hasta quedar prácticamente extinguido en la práctica educativa. Para ello, es necesario romper la aparente oposición entre juego y trabajo, que considera este último asociado al esfuerzo para aprender, y el juego como diversión ociosa. También depende de nosotros mismos el cambio, pues para cambiar el sistema hay que empezar por uno mismo.
 
Así pues, el juego en Educación Primaria no es bueno ni malo, todo depende de cómo lo utilicemos y qué objetivos queramos llegar a alcanzar. De este modo, para introducir el juego es nuestras aulas podemos utilizar una serie de metodologías tales como la caza del tesoro o las webquest que son actividades didácticas guiadas o juegos colectivos, cooperativos, competitivos o libres en función de la finalidad que queremos conseguir. Así mismo, el profesor va a ser una parte muy importante del juego, de ahí que va a tener que ser creativo, pues él va a proyectar y representar un modo de jugar. Además, es él quien va a tener que crear una atmósfera motivante y divertida en el juego, e incluso para que los niños se sientan más atraídos por el juego él puede ser un participante más. Todo ello es llevarlo a la práctica y valorar los resultados.
 
Otra forma de tratar el juego es relacionarlo con los deberes. En mi aula he tenido la oportunidad de presenciar la motivación que tienen los niños de realizar ellos mismos deberes como un juego que la profesora no ha mandado. De esta forma, el maestro motiva al alumno y no le obliga a hacer deberes sino solo muestra los “deberes o juegos” que han hecho los alumnos en su casa para practicar las matemáticas y les refuerza positivamente ante el resto de la clase. Esto provoca en los alumnos el deseo de realizar tarea en casa planteándolo como un juego en el que se divierten y aprenden.
 
Por último, es imprescindible concienciar a los padres sobre la importancia del juego y la relevancia que tiene ir a jugar al parque así como la importancia de jugar con los niños. Para ello, se pueden realizar algunos cursos formativos que motiven a los padres a jugar con sus hijos y que les informen de los diferentes tipos de juegos que pueden llevar a la práctica para incidir en un tipo de juego u otro según las características que presente el niño. Un ejemplo de ello, son los juegos que se llevan a cabo para los niños con dislexia, tales como el juego del veo-veo, el juego de las palabras encadenadas, el rompecabezas y muchos más juegos con los que los niños pueden practicar en casa con sus padres y a su vez pueden ayudar a mejorar la dislexia.
 
En conclusión, el juego es un instrumento transcendente de aprendizaje de y para la vida y por ello, es un importante instrumento de educación, y para obtener un máximo rendimiento de su potencial educativo, será necesaria una intervención didáctica consciente y reflexiva.
 
 

sábado, 8 de abril de 2017

Semana del 3 al 6 de abril

EVALUACIÓN CONTINUA
 
Como motivo del final del 2º Trimestre y entrega de notas voy a reflexionar acerca de la evaluación continua que lleva a cabo mi tutora y por consiguiente, de sus inconvenientes y ventajas.
Con carácter previo a la implementación de un sistema de evaluación continua, es preciso examinar las principales consecuencias que puede provocar en relación con los estudiantes así como para los propios docentes. Tales consecuencias no son siempre positivas, pues en algunos casos se producen algunas de carácter negativo como veremos a continuación.
    Por un lado, la evaluación continua apuesta por un seguimiento más personalizado del progreso del estudiante lo que desemboca en un aprendizaje significativo, que permite ir adquiriendo poco a poco los objetivos a los que se quiere llegar relacionando la información nueva con la que ya se posee.
    Otra ventaja que encontramos es la repartición racional de la carga de trabajo a diferencia de la evaluación final donde las horas de trabajo se concentran en los días previos del examen.
    A su vez, aumenta la motivación del estudiante, lo cual repercute en el grado de consecución de los objetivos y finalmente, en la superación de la asignatura.
    Así mismo, la evaluación continua se convierte en un método para afrontar el problema del abandono en una asignatura. Como consecuencia se reduce el número de suspensos y aumenta la asistencia a la clase presencial, lo que desemboca en una participación más activa del estudiante.
   Por último, aumenta la interacción entre docente y estudiante. El estudiante pregunta más al profesor y necesita una mayor orientación en el estudio y trabajo, de manera que el profesor también llega a conocer mejor al estudiante.

 Por otro lado, la utilización de este sistema de evaluación en una asignatura concreta puede provocar ciertas disfunciones en el resto de las asignaturas que simultáneamente cursan los estudiantes. Es decir, se produce una confusión respecto a las otras asignaturas con diferente evaluación, lo que en algunos casos puede llevar al rechazo de otros sistemas de evaluación como por ejemplo el examen final.
En consecuencia, la implementación del sistema de evaluación continua debe ser un proceso reflexionado y bien coordinado entre los diferentes profesores de las asignaturas. Así mismo el profesor que lleve a cabo la evaluación continua en su asignatura debe promover y motivar a sus compañeros para que lleven a la práctica dicho sistema. Para terminar con la inseguridad de muchos profesores que están acomodados al sistema de siempre y aterrados, por consiguiente, a los cambios.
Otro inconveniente, es el aumento del trabajo del profesor y su profesionalización, ya que su tarea en este sistema consiste en preparar actividades, corregir las mismas y administrar los resultados de cada estudiante.
    A su vez, se produce un aumento en la posibilidad de copia o plagio de las actividades. Para evitar esta situación podemos mandar una tarea a casa y después trabajarla en clase a modo de debate, trabajando en grupo, etc.

 Por último, ciertos tipos de estudiantes pueden encontrar dificultades en el seguimiento de este sistema como puede ser el caso de repetidores y estudiantes que participan en intercambios.

 En conclusión, la evaluación continua es uno de los sistemas de evaluación que ofrece mayores garantías para superar con éxito una asignatura enfocada por competencias y conseguir un aprendizaje progresivo y de calidad. Ya que se convierte en una estrategia de evaluación formativa más orientada al proceso de aprendizaje que a una valoración puntual, donde el profesor evalúa no solo al final sino a lo largo del curso la asimilación de conocimientos con un seguimiento personalizado del proceso de aprendizaje de cada estudiante.